El Gobierno británico destaca los buenos resultados alejando a los jóvenes del cigarrillo y tiene los “ojos abiertos” con la nicotina

Expertos presentan varios estudios independientes sobre el vapeo en jóvenes y la efectividad de este para dejar de fumar cigarrillos

Foto de Matheus Bertelli

Los médicos británicos han avanzado este jueves que están concluyendo un nuevo estudio completo y renovado sobre el vapeo de nicotina y los cigarrillos electrónicos, que se publicará en febrero de 2024, en el que renovarán su respaldo a estas fórmulas como vía para que los fumadores dejen el cigarrillo convencional.

Así lo ha explicado el asesor especial sobre tabaco del Royal College of Physicians (el colegio de médicos británico), Sanjay Agrawal, durante el Encuentro nacional 2023 sobre el cigarrillo electrónico, organizado por la propia institución médica.

Agrawal avanzó que uno de los puntos destacados del nuevo texto, basado en la ciencia más actual, es “alentar a los fumadores convencionales a usar el cigarrillo electrónico para dejarlo” y otro conseguir mantener alejado a los jóvenes de cualquiera de las dos prácticas.

En la misma dirección se ha expresado el director del departamento de análisis de la salud pública de la oficina nacional para la mejora de salud y contra la desigualdad (Office for Health Improvement and Disparities), John N. Newton, quien resaltó la apuesta del nuevo gobierno encabezada por el primer ministro de Reino Unido, Rishi Sunak, para arrinconar al cigarrillo convencional aumentando progresivamente la edad mínima para poder comprar legalmente cigarrillos.

Newton calificó de “muy importante” la posición del nuevo primer ministro y dijo que la posición actual de Reino Unido en lo que a los jóvenes se refiere es “increíblemente buena”, dado que el uso de los cigarrillos en menores de 15 años ya está bajando. Así, desde su oficina consideran que “los cigarrillos electrónicos tienen un papel muy importante” en la mejora de estas cifras.

El experto gubernamental mostró estadísticas en las que se aprecia que “mientras el uso de los cigarrillos electrónicos aumenta, el uso del cigarrillo baja”, así como el número de fallecidos y de enfermedades relacionadas con el tabaco.

Eso sí, reconoció que la suma de consumidores de cigarrillos y las de otros productos de nicotina refleja que hay un pequeño aumento de los consumidores totales de nicotina y que, aunque “esto no es un problema inesperado” sí que hay que seguir trabajando para controlarlo.

Newton dijo, en todo caso, que el objetivo primordial que es alejar del cigarrillo convencional a la población, por ser la manera más perjudicial de consumo de nicotina, se está logrando, aunque al tiempo dijo que hay que mantener “los ojos abiertos” y tener una “aproximación muy medida” en lo referente a los nuevos productos de nicotina.

“Sabemos que vapear es menos peligroso que fumar, creo que podemos usar el verbo saber; sabemos también que ayuda a la gente a dejar de fumar y tenemos que hacer todo lo posible para perseguirlo en paralelo […] de manera que los no fumadores y los jóvenes se mantengan alejados de ellos”, sentenció.

Durante la mañana, también presentó un estudio en colaboración con e Sistema Público de Salud de Reino Unido la profesora Caitlin Noley, del Norwich Medical School, de la Universidad de Anglia Oriental, quien realizó un análisis en profundidad de los hábitos, creencias y sentimientos de 29 jóvenes que vapeaban, llegando a la conclusión de que los jóvenes tienden a alternar vapear con fumar y que uno de los motivos principales tiene que ver con el precio, que acaba siendo más barato en el caso del cigarrillo convencional.

El bajo precio de algunos cigarrillos es uno de los focos principales para evitar el consumo entre los jóvenes, según muchos de los expertos, pero también atajar una creciente corriente de pensamiento que unifica los riesgos de fumar cigarrillos con los de vapear nicotina, favoreciendo a que algunos jóvenes y no tan jóvenes sigan optando por el cigarrillo.

Otro de los estudios presentados durante la mañana (todos declarados como ajenos y sin financiación de la industria tabaquera) fue una comparación de estudios sobre dejar de fumar presentada por el director de la Unidad de salud y estilo de vida del Instituto Wolfson, adscrito a la Queen Mary University of London.

En él, los datos concluyen que “hay un 60% más de posibilidades de dejar de fumar con el cigarrillo electrónico que con otras fórmulas de nicotina” como parches, medicación u otras terapias de reemplazo. Además, incidió en que la evidencia de daños para la salud “no sugiere ningún gran daño” hasta los dos años de uso y que en el largo plazo “no se puede decir que todos los riesgos serios sean conocidos, pero serán solo una pequeña fracción del riesgo de fumar”.

Fuente: Europa Press Islas Canarias



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